Archivo para abril, 2011

Volver a recordar

Posted in Drama with tags , , on 27/04/2011 by el aguaó

Volver… con la frente marchita,   ¿Qué es lo que pasa?, ¿qué es lo que
las nieves del tiempo                       ocurre que vuelvo sobre mis pasos,
platearon mi sien…                             mojado el camino de vuelta, entre
Sentir que es un soplo la vida,        los recuerdos de aquello que no ha
que veinte años no es nada,       pasado? El vértigo de la espera no es
que febril la mirada                       otra cosa que el cansancio mental de
errante en las sombras            esperar sin horas que gastar. Resuenan
te busca y te nombra…              el eco de las cornetas y el tambor en el
Vivir con el alma aferrada               alma sevillana. Ni siquiera la cera se
a un dulce recuerdo                      consume. La candelería del tiempo de
que lloro otra vez…                               Pasión no está rebajada, pero ha
                                                 desaparecido esta vida que es una semana. Se esfuma entre las manos de una eterna espera, que comenzó en el mismo momento en que la Virgen de Regla se alejaba entre la bulla. Y desde entonces permanecí sentado en la inquietud de un tiempo perdido que no querría volver a recordar.

A veces una espera puede ser tan dulce como el momento esperado, una exquisita cuenta atrás hacia la meta de lo que anhelamos, de lo que deseamos, de lo que ansiamos con la misma fuerza indescriptible con la que sentimos la devoción. Sin embargo, hay otras esperas que el tiempo se encarga de castigar y condenar como si de agonías se tratara. Recuerdo sentir vértigo ante la ausencia de un tiempo sin tiempo. Recuerdo perderme entre las rendijas inexpugnables de unos horarios y unos límites. Y mientras, quedo suspendido en un limbo o purgatorio de horas esquivas, perdidas, de horas desubicadas y sin contenido que se enmarcan en un mundo etéreo y sin tiempo. Las horas sin horas, la espera agria, la inercia de un tobogán temporal de expectativa descorazonada. Espera… de la misma forma que esperan los personajes de los cuadros de Hopper: atemporales y sin esperanza. Ellos esperan, pero sabiendo que nada va a llegar.

Una vez escribí que el Sábado Santo, cuando la aguja de San Lorenzo indica que ya es Domingo de Resurrección, aparece un sentimiento de tristeza, una tristeza necesaria. También garabatee en una ocasión (he escrito tantas cosas), que había varios finales en mi Semana Santa, y que uno de ellos era el palio de Los Panaderos. ¡Cuán caprichoso es el destino! Este año, herido mi corazón cofrade, he podido sentir cómo ese final estaba más bordado que nunca en el manto carmesí de la Virgen de Regla. Cerrada ya la puerta de mis recuerdos, veo alejarse ese palio por la calle del pasado. No puedo llorar, mis sentimientos están secándose, pero sigo esperando. Ahora la espera es más larga.